martes, 29 de noviembre de 2011

Queen: 2ª Parte (1980-1991)












Siguiendo con la segunda parte del Especial dedicado a la memoria de Freddie Mercury (este jueves 24 de Noviembre se cumplían 20 años de su triste desaparición), retomamos el hilo por donde lo dejamos la semana pasada.

La década de los 80 se abría de manera inmejorable a nivel de éxitos para el grupo. El 23 de febrero llegaban por primera vez al nº1 en EEUU con su tema de clara influencia rockabilly “Crazy little thing called love”, tema escrito por Mercury en Munich. También llegarían a lo más alto de las listas en Canadá, Australia, Nueva Zelanda, México y Holanda. Todo un gran éxito que supieron rentabilizar al máximo.




Posteriormente publicarían varios singles, Save me y Play the game, con un esquema 100% Queen. Buenas melodías y voces, cambios potentes, y por primera vez empiezan a introducir el uso del sintetizador, tal vez como adaptándose a los nuevas tecnologías y por supuesto, a la nueva década que acababa de entrar. Dos canciones que, sin ser nada del otro mundo, tampoco desentonaban en lo que sería su nuevo L.P, The Game, publicado por fin el 30 de Junio de 1980. Un trabajo más acertado que su anterior producción de estudio, Jazz, pero que no dejaba de ser una sencilla colección de singles independientes, en vez de un todo más homogéneo. Esa sería la tónica hasta 1991.

Pero desde luego, como colección de singles, todavía tendrían mucho que aportar con cortes como Sail Away sweet sister (canción muy sencilla y delicada, interpretada y cantada por Brian May), Need your loving tonight (excelente Power pop compuesto por John Deacon), Dragon Attack o Rock it, que aunque no fueron estrictamente singles, sí que dotaban al disco de gran fuerza y melodía. Mención especial, una vez más, a otro número 1, Another one bites the dust, esta vez compuesta por John Deacon. Un tema compuesto bajo la gran influencia Funk del grupo Chic, que casualmente estaban grabando en unos estudios muy cercanos a donde trabajaba Queen. Casi 7 millones de copias vendidas de este single lo convirtieron en su canción más vendida. Llegaría a ser nº 1 de nuevo en EEUU, Canadá, Argentina, Guatemala…e incluso España!




En un día desgraciadamente marcado por la tragedia del asesinato de John Lennon, el 8 de diciembre de 1980, Queen publicaban su peor disco, sin ninguna duda. Su aportación a esa espantosa película llamada Flash Gordon fue acorde a lo que había en el LP. Apenas dos canciones destacables, Flash y The Hero, en un disco realmente para el olvido. Lo demás no dejan de ser momentos de la película musicados por los integrantes del grupo, ya que las únicas dos canciones que no son instrumentales son las anteriormente mencionadas, dos temas que no aportan nada reseñable a la discografía de los británicos.



Antes de lanzar su multimillonario Greatest Hits en noviembre de 1981 (uno de los discos más vendidos de la Historia en UK), publicarían un nuevo single que sería otro grandísimo éxito a nivel mundial. Y es que su única colaboración con David Bowie, Under Pressure, fue magistral, una de las canciones definitivas de principios de los 80. La canción la grabarían en unos estudios que el grupo británico había adquirido en Montreux, Suiza, tras grabar allí parte de su disco Jazz en 1978. Esta vez el tema llegó al número 1 en UK, Argentina y Holanda, convirtiéndose en un clásico instantáneo y en una fija de sus conciertos desde ese momento.



Aprovechando el gran tirón que habían tenido Under Pressure y un poco antes, Another one bites the dust, decidieron orientar su nuevo disco a un sonido más “bailable”, una especie de pastiche funky-dance-pop. Parece ser que el manager que en ese momento tenía Freddie Mercury fue también uno de los artífices para que el grupo se acercara a esos sonidos, cajas de ritmo incluidas, con un resultado bastante flojo. Estaba claro que no atravesaban artísticamente su mejor momento (Under Pressure sería la excepción), y el disco se resiente muchísimo con cortes como Body Language, Action this day, Life is Real (fallido homenaje a Lennon), Calling all girls o Cool Cat. A pesar de ese mal momento, algunos de esos temas conseguían defenderlos muy bien en directo. Y es que cortes como Dancer, Put out the fire, Staying Power o Back Chat, desprovistos de todo tipo de arreglos, sonaban más directos y poderosos en vivo. A pesar de todo, un LP muy flojo del que se conseguirían resarcir en parte con su siguiente trabajo, The Works.

Tras tomarse casi un año sabático al margen del grupo (1983), los distintos integrantes se centraron en sus proyectos paralelos. Brian May trabajó con Eddie Van Halen en su proyecto llamado Star Fleet Project, Roger Taylor empezaría a dar forma a su segundo disco en solitario y Freddie Mercury haría lo propio con su Mr. Bad Guy, futuro debut que se publicaría finalmente en 1985. Parece ser que fue por esta época, y durante su estancia en Munich, cuando su estilo de vida marcaría su fatal desenlace en 1991. Su adicción a la cocaina y sus desenfrenados hábitos sexuales terminarían por pasarle factura, como Brian May cantaría años después en Too much love will kill you, “…you´re the victim of your crime



Concebido como una sencilla colección de nuevos singles, y con un claro tema de la eterna disputa del Hombre vs. La Máquina, The Works fue publicado el 27 de febrero de 1984, en medio de un momento en el que no parecían encontrar la salida adecuada. Sería, por cierto, la primera vez que se iban a grabar a unos estudios norteamericanos, concretamente en la ciudad de Los Angeles.

Ante la disyuntiva de terminar por abrirse definitivamente camino entre las nuevas tecnologías y medios (sucumbiendo estrepitosamente a toda esa nueva moda) o volver a concebir sus discos de manera más personal, decidieron tirar por el camino de en medio. Con lo cual, el disco funciona a medias. Temas muy recomendables como Hammer to Fall (gana muchísimo en directo, sobre todo la versión de Wembley 1986 donde Brian May se luce), Keep passing the open windows (originalmente concebida para formar parte de una Banda sonora que luego desestimaron), Man on the prowl (nuevo acercamiento de Mercury al sonido de los años 50 con un sonido de piano muy en la línea de Jerry Lee Lewis) y sobre todo, la archiconocida I want to break free (tema compuesto por John Deacon, acompañado con un vídeo memorable en el que parodiaban a una famosa telenovela de la época “Coronation Street” y con un solo de sintetizador, algo bastante inusual en el grupo).



Fue este tema uno de los más recordados del grupo, todo un gran éxito a nivel mundial, y todo un himno, símbolo de la lucha contra la opresión en muchos paises, en especial Sudáfrica. Debido a su vídeo, en el cual los 4 integrantes aparecían disfrazados de mujeres, fue prohibida su rotación en muchos medios norte americanos. Y es que es evidente el diferente sentido del humor que tienen los ingleses y los estadounidenses. Ese hecho haría que el grupo ni se planteara realizar gira por EEUU.

Otro gran éxito, éste compuesto por Roger Taylor, sería Radio Ga Ga, un tema con un sonido muy comercial, pero con una crítica bastante plana y evidente al mundo de la radio de esa época. Sólo funcionaba en directo, y más como acompañamiento coreográfico que otra cosa. Tear it up sería un intento por parte del guitarrista de volver a un sonido más crudo, sencillo y enérgico, pero desde luego que no funciona. Machines (tema de Taylor y May) o It´s a Hard life tampoco logran elevar demasiado el listón. En definitiva, un trabajo mejor que los 2 anteriores, pero aún así algo irregular. La sencilla y emotiva Is this the world we created? sirve para cerrar el disco.

El año siguiente el grupo se lo pasó promocionando el L.P en algunos de sus conciertos más recordados. En enero de 1985 participarían en la primera edición del Macro-Festival Rock in Rio, en Rio de Janeiro, Brasil. Allí actuarían delante de 250.000 personas en un festival que contaría también con la participación de grupos como AC/DC, Whitesnake, Rod Stewart, Iron Maiden, James Taylor y Ozzy Osbourne entre otros. En abril-mayo continuarían su gira por Australia, Nueva Zelanda y Japón.


Y en verano de ese año llegaría otra fecha marcada con letras de oro en la Historia del grupo. El 13 de julio se celebraron dos conciertos simultáneos (con 5 horas de margen debido a la lógica diferencia horaria), uno en el Estadio J.F.K de Philadelphia, y el otro en el estadio londinense de Wembley. La participación de Queen en ese otro Macro-festival del año, Live Aid fue reconocida por unanimidad como la mejor de todo el festival organizado por Bob Geldof para paliar el hambre en Etiopía. Los grupos apenas tocaban unos 20 minutos, debido al gran número de artistas invitados (U2, Dire Straits, Sting, David Bowie, The Who, David Gilmour, Brian Ferry…en Londres, y Joan Baez, Black Sabbath, Beach Boys, Simple Minds, Madonna, Tom Petty, Eric Clapton, Led Zeppelin…en Philadelphia). A las 7 de la tarde saldrían a escena, y conseguirían lo que ningún grupo logró, meterse a las 72.000 personas en el bolsillo en apenas 20 minutos de actuación. Todo eso, por supuesto, gracias al talento innato de uno de los mejores frontman de la Historia del Rock, Freddie Mercury. Wembley era su habitat natural, y allí se movía como si hubiera nacido realmente para ello.



El éxito de dicho concierto consiguió juntar de nuevo a los 4 miembros en el estudio y que compusieran el potente tema One Vision, para la película Águila de Acero. Sin ninguna duda, lo mejor de esa olvidable película era el tema compuesto al unísono por el grupo, y con una letra que parece inspirada en ese reciente festival Live Aid, aunque con una parte que también hace referencia al famoso discurso de Martin Luther King de 1963. One Vision fue publicado como single en noviembre de 1985 y luego la incluirían en su nuevo trabajo, A kind Of Magic, otra aportación del grupo a una nueva Banda Sonora. Esta vez la película sí que estaba a la altura de sus temas. El argumento de la película, la banda sonora, las impactantes escenas, un secundario de lujo (Sean Connery). Highlander (Los Inmortales) sería todo un éxito de crítica y público, y un clásico del cine de los 80.





Unas cuantas canciones de A Kind Of Magic formarían parte de esa Banda Sonora, con un tema central que era una auténtica maravilla, Who wants to live forever, donde la formación se hace acompañar por toda una Orquesta Filarmónica. Una canción con un in-crescendo memorable que 25 años después sigue poniendo los pelos de punta. Este tema es el que abre la cara B del L.P, que continúa de manera muy contundente con un tema 100% Brian May, Gimme the prize, seguramente una de sus canciones más duras, con un solo de guitarra magistral que evoca sonidos escoceses tan propios de la película. El broche final al disco es otra gran composición de Freddie Mercury, Princes of the Universe.





Pero es que además de esos temas más “ocultos”, antes estaba la cara A, la de los éxitos. Además de One vision, compartían tal honor A Kind of magic (uno de los mayores éxitos del batería Roger Taylor), Friends will be friends (típico corte compuesto con el piloto automático y que apuntaba a despedida momentánea)…y dos temas muy estimables, Pain is so close to pleasure (con un sonido que lograba aunar de manera mucho más acertada que en Hot Space estilos tan alejados del grupo como el disco-funk y el soul-pop de la Motown, con una gran línea de bajo de Deacon una vez más) y One year of love. Un disco con un enorme valor emotivo para quien esto escribe, ya que fue el disco con el que les descubrí y que abrió mis oidos al mundo del Rock.






Tras una colosal gira europea con varias memorables actuaciones en Londres (Wembley el 11 y 12 de julio de 1986) y tras pasar también por España con tres actuaciones (Barcelona, Madrid y Marbella el 1,3 y 5 de agosto), darían su último concierto en Knebworth Park ante casi 150.000 personas el 9 de agosto de 1986. Fue éste un concierto añadido a última hora debido a la velocidad a la que se vendieron sus entradas para los conciertos de Wembley. Ésa sería la última vez que los 4 integrantes originales del grupo se juntaran para dar un concierto. Y después se volverían a tomar un respiro.






Tras ese descanso, en 1987 Freddie Mercury vería cumplido uno de sus sueños, cantar con Montserrat Caballé y además, conseguir grabar un disco con el tema principal de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. El disco resultante sería publicado el 10 de octubre de 1988, y llevaría por título Barcelona, y como no podía ser de otra manera era un acercamiento a la Ópera más clásica, una de las grandes pasiones de Freddie Mercury. Desde ese momento M. Caballé se convirtió en una de las mejores amigas y en un inestimable apoyo para el cantante británico, en un momento muy delicado y difícil para él, ya que ya le habían diagnosticado que era portador del virus VIH en Semana Santa de 1987. Sin ninguna duda, éste fue el hecho que determinó que el grupo no realizara más giras, pero por otro lado inyectó en el cantante nuevas energías para seguir grabando todo el material posible. Algo realmente admirable, y que por otro lado, además de permitirle compartir sus momentos con la gente que más le había arropado siempre, le mantenía la cabeza ocupada.





Fruto de esa situación nació The Miracle, que se empezó a grabar en enero de 1988 y cuyo periodo de grabación concluiría un año después. Es éste un disco extraño, irregular, fruto de una situación que todavía no estaba totalmente asimilada. El disco funciona a ratos. Tiene muy buen sonido y algunos temas excelentes, pero el conjunto va un poco a la deriva. Por primera vez aparecían en todos los créditos los 4 integrantes de la banda, en un intento por mostrarse más unidos que nunca (la portada del disco es clara en ese sentido), quizás haciendo frente y solidarizándose con Freddie Mercury y su delicada situación.





Tres semanas antes de publicar este trabajo, lanzarían como single un tema llamado I want it all, otro hard-rock marca de la casa, con una clara composición de Brian May, a pesar de estar los cuatro miembros acreditados en las labores compositivas. Fue un gran éxito que devolvió al grupo a la actualidad y a los primeros puestos de las listas. Y The Miracle saldría por fin a la venta el 22 de mayo de 1989. El comienzo del disco es un tanto inusual, dos temas muy cortos enlazados (apenas 2 minutos cada uno) descolocaban al oyente, y aunque los temas no están mal (Party y Khashoggy´s Ship), quizás no era la mejor forma de abrir el disco del esperado regreso del grupo 3 años después. Quizás los puntos fuertes de este regreso sean Scandal (una dura crítica a los medios de comunicación sensacionalistas británicos que estaban literalmente masacrando al cantante), The Miracle (otra buena colaboración entre Deacon y Mercury), Breakthru (un gran single, que realmente une dos temas independientes, con una introducción a capella que explota de manera abrupta en una línea de bajo magistral con la ayuda de un gran estribillo), pero sobre todo ese tema compuesto básicamente por Mercury que cerraba el disco, Was it all Worth it , una de sus mejores composiciones, sin ningún tipo de duda. Y es que sigue estremeciendo la letra autobiográfica del corte, ese toque tan optimista que habla de la formación de una banda y su desarrollo, los buenos y los malos momentos, preguntándose si “realmente merecía la pena”.

WAS IT ALL WORTH IT (letra traducida gracias a Eze)

¿que me queda por hacer en esta vida?
¿logre todo lo que me había propuesto?
¿soy un hombre feliz, o estoy sobre arenas movedizas?
¿valio la pena? Si.

Escuchad mi historia, dejad que os cuente.
Nos compramos una bateria, yo tocaba mi propia trompeta
tocabamos en el circuito, nos creiamos perfectos.
¿valio la pena entregar mi corazon y mi alma
y quedarme despierto toda la noche?¿valió la pena?
Vivir respirando rock and roll, una vida abandonada de Dios,
¿valio la pena? ¿todos estos años?


Poníamos todo nuestro dinero sin contar los gastos
No importaba si ganabamos, si perdiamos
Sí, eramos viciosos, Sí, podiamos matar
Sí, teniamos hambre, sí teniamos brillo
Servimos a un proposito, como un maldito circo
Fuimos tan finos, os amamos con locura
¿valio la pena? ¿ahora que se acabó toda la fiesta?

Fuimos a Bali, vimos a Dios y a Dali,
tan misticos, surrealistas.
¿valio la pena entregar mi corazon y mi alma y quedarme despierto toda la noche?
¿valió la pena? Vivir respirando rock and roll, esta lucha sin final,
Por supuesto, mereció la pena!

Sabiendo el coste que finalmente tuvo, escuchar a Freddie Mercury terminar la canción con un poderoso grito “Por supuesto, mereció la pena!” sigue produciendo auténticos escalofríos. Sonaba a epitafio, ya que pensaban que ese iba a ser su último trabajo, pero las ganas y las fuerzas (cada vez menos) que aún le quedaban a Freddie Mercury hizo que, tan sólo un mes después de terminar la grabación de The Miracle, continuaran grabando nuevas canciones para otro disco más. Innuendo sí sería el último, y lo terminarían de grabar en Noviembre de 1990.






Cada vez le costaba más a Freddie Mercury poder valerse por sí mismo, incluso los agudos dolores parece ser que le dificultaban mantenerse en pie de manera continua y tenía que estar constantemente medicándose. Sabiendo que el final estaba cada vez más cerca, publicarían un single de adelanto que sería toda una joya, otra de las mejores composiciones de la banda británica, la canción que daría nombre a su nuevo disco, Innuendo, un corte muy en la línea de Led Zeppelin (la influencia de Kashmir es más que evidente) que alcanzó de nuevo el número 1 en UK. La canción cuenta con un interludio maravilloso apoyado en un solo de guitarra española (interpretado por el guitarrista de Yes) al que luego da una excelente réplica Brian May. Un tema que trata de la imposibilidad del ser humano de vivir en harmonía, un corte largo (más de 6 minutos y medio, sin estribillo, con distintas partes, al estilo Bohemian Rhapsody). Un tema superlativo.

A este single, le seguiría una composición extraña y oscura llamada I´m going slightly mad, con un vídeo no menos extraño, donde ya aparecía un Freddie Mercury profundamente maquillado para ocultar lo que cada vez era más evidente. Un nuevo giro de tuerca al repertorio del grupo (y van????) De nuevo todos los temas aparecían firmados por los cuatro componentes, aunque estaba claro que un tema como The Hitman era de Brian May, Ride the wild wind de Roger Taylor (de nuevo asoma su pasión por los coches y la velocidad, en este gran tema de ritmo trepidante y acelerado), All God´s people (uno de los mejores temas del disco, compuesto por Freddie Mercury, un corte de marcado carácter espiritual con influencias muy claras del Gospel) y la inolvidable The Show must go on, donde una vez más Freddie Mercury volvía a bordarlo, cantando como los ángeles, en una poderosa y emotiva canción, optimista y llena de vitalidad, y que, desgraciadamente, esta vez sí, pondría punto y final a su carrera al frente de una de las formaciones más grandes de la Historia del Rock. Está claro que algunos mueren para vivir eternamente en el recuerdo.





Como homenaje, los tres miembros restantes de la formación decidieron rendirle tributo de la mejor manera posible, en Wembley, el 20 de abril de 1992. Con la colaboración de un montón de amigos invitados para la ocasión (Metallica, George Michael, Elton John, David Bowie, Guns n´Roses, Roger Daltrey, Tony Iommy, Robert Plant, Annie Lennox, Bob Geldof…interpretarían algunos temas propios e irían desgranando también temas del repertorio de la banda británica homenajeada junto con los otros tres miembros del grupo. El concierto, además de ser retransmitido en directo a nivel mundial, sirvió para recaudar fondos que irían destinados a la lucha contra el SIDA.

Ya, a modo póstumo, se lanzó un disco en 1995 llamado Made in Heaven. El título lo dice todo, y realmente serían algunas de las últimas canciones grabadas por el cantante, con los retoques y acabados pertinentes del resto del grupo. Destacan, además de Too much love will kill you, tema del guitarrista cantado aquí por Mercury, otro tema sublime, toda una declaración de principios, que desgraciadamente llegaría cuatro años tarde, Let me Live.

Una figura inimitable, ambiciosa, imperfecta, grande, polémica, excesiva, a veces ridícula, pero siempre maravillosa e inigualable, una estrella que se apagó antes de tiempo, y que tan solo fue doblegada por la inesquiva muerte, dejando un hueco que todavía nadie ha llenado 20 años después.






































domingo, 20 de noviembre de 2011

Queen: 1ª Parte (1969-1979)















Cuando están a punto de cumplirse 20 años de la muerte de Freddie Mercury (24 Noviembre), hemos decidido rendirle un pequeño homenaje en nuestra Gran Travesía con dos programas especiales dedicados al grupo Queen, una de las formaciones definitivas de la Historia del Rock.

En la primera parte, vamos a prestar especial atención a sus inicios en 1969 como músicos en bandas de escaso éxito como Ibex, Wreckage, Sour Milk Sea, (en el caso de Farrokh Bulsara, posteriormente conocido como Freddie Mercury), y Smile (trío integrado por Tim Staffell, Brian May y Roger Taylor).


Farrokh Bulsara (Freddie Mercury) con 10 años de edad





Smile (de izquierda a derecha, Brian May, Tim Stafell y Roger Taylor)




Sour Milk Sea, grupo en el que estaba Freddie Mercury en 1969 (1º izquierda)



Tras disolverse Smile por la marcha de Staffell, en abril de 1970 se les uniría Frederick Bulsara, quien decidió cambiar el nombre de la banda por el de Queen, y el suyo propio por el de Freddie Mercury en honor al Dios Mercurio. No sería hasta principios del año siguiente, febrero de 1971 cuando se completase la formación clásica del cuarteto con la incorporación del bajista John Deacon, el más joven de todos, que en aquel entonces contaba con tan solo 19 años de edad.

Fue también en esa época cuando diseñaron el famoso logo de la banda, basándose en los 4 signos zodiacales de los 4 integrantes, 2 leones por el signo de Leo (Roger Taylor y John Deacon), un cangrejo por el de Brian May (Cáncer), y dos hadas por el signo de Mercury (Virgo). Todos ellos bajo el manto protector del Ave Fénix configuraban un diseño muy llamativo, muy semejante al Escudo oficial del Reino Unido, que no obstante no les reportó demasiada fortuna hasta 1975.





Como suele ser bastante habitual en los inicios, tuvieron muchos problemas para poder encontrar discográfica y un estudio de grabación acorde con sus posibilidades, así que tuvieron que conformarse con utilizar de madrugada los Estudios De Lane Lea, en pleno Soho londinense, lugar donde habían grabado gente como Jimi Hendrix, Beatles, Pink Floyd, Rolling Stones o Deep Purple, entre otros La condición era que sólo podían usar esos estudios cuando estaban libres, es decir en horario de madrugada.
Tras muchos retrasos y tener, por fin, sus primeras demos grabadas, les faltaba poder publicarlas. Llegarían a un acuerdo con Trident Studios el 1 de Noviembre de 1972, para hacer uso de los estudios Trident y re-grabar los temas. Pero la publicación y distribución de su primer disco era otra cosa. Todavía quedaban varios obstáculos que salvar. Al margen de que el nombre del grupo y su sonido no era lo suficientemente convencional en aquel momento, tuvieron que retrasar la publicación del LP debido a la crisis del petróleo que estalló en 1973. Las discográficas sólo confiaban en valores seguros, y un nuevo grupo con ese sonido, imagen y nombre, era excesivamente arriesgado en ese momento. Si a eso le añadimos que la portada del disco no era demasiado llamativa…





Así que fue finalmente Triden Studios quien se decidió a lanzarlo tras firmar un contrato de distribución con Elektra en EEUU y con E.M.I en el Reino Unido. El primer disco de la banda, llamado como el grupo, fue publicado finalmente el 13 de julio de 1973. Fue un estrepitoso fracaso de ventas, a pesar de tener un muy buen repertorio, con un sonido cercano al Hard Rock de la época y a sus admirados Led Zeppelin. Pero por supuesto le daban su especial toque, ya que prestaban gran atención a las melodías, a los juegos vocales y cambios de ritmo, como en Keep yourself alive (su primer single), Jesus, Doing all right (compuesta en la época Smile con Tim Stafell en los créditos) o Liar.

Este fracaso no desanimaría al grupo, que apenas dos meses después del lanzamiento de su primer vinilo ya tenía grabadas las piezas del segundo, Queen II, un trabajo mucho más ambicioso y barroco, con dos caras bien diferenciadas. La cara A (White Side) dominada por composiciones del guitarrista Brian May y la cara B (Black Side), con temas de Mercury. Temas con unos desarrollos instrumentales más elaborados y complejos como Father to son, March of the Black Queen, Ogre Battle, se dan la mano con composiciones más sencillas pero igual de efectivas (Funny How love is, Nevermore, Some Day one day). El piano se convierte en un elemento imprescindible desde ese momento, dejando de lado totalmente el uso de los sintetizadores, costumbre que mantendrían hasta la década de los 80.





Seguramente es este disco una de las joyas ocultas de su discografía (a pesar de que las ventas no acompañaran tampoco) y el preferido de gente como Axl Rose, Mat Bellamy de Muse o Billy Corgan de Smashing Pumpkins. Además, esta producción contiene el primer pequeño éxito de los británicos , Seven seas of Rhye (nº 10 en UK, un corte muy imaginativo donde nos hablan de un mundo de fantasía llamado Rhye) que ya aparecía en su anterior trabajo, pero de forma instrumental. Aquí también lo utilizan para cerrar magistralmente el 2º LP, publicado el 8 de marzo de 1974.
Tras la correpondiente gira de presentación del disco, (tendrían que cancelar numerosos conciertos en su primera gira por EEUU donde actuaban de teloneros de Mott The Hopple debido a una hepatitis de Brian May), se meterían de lleno en los estudios para dar forma a su tercer trabajo. Sheer Heart Attack lo grabarían en verano de ese año (1974) y lo publicarían el 1 de noviembre. Este es otro de los trabajos capitales de Queen, donde se empieza a ver clarísimamente otra de las señas de identidad de la formación, su eclecticismo y variedad de estilos. Seguramente habrán existido en toda la Historia de la Música muy pocos grupos tan variados. Esa diversidad de estilos tiene una explicación lógica, y es que cada miembro aportaba sus propios temas y ayudaban en la elaboración del resultado final. De hecho, Queen es el único grupo de la Historia del Rock cuyos 4 componentes han compuesto un nº 1.





John Deacon aporta a este disco Misfire, un tema pop muy sencillo, animado, directo y comercial que no desentona para nada en todo el album, un trabajo algo menos estructurado que el anterior Queen II, pero absolutamente desbordante de pasión y vitalidad en cortes como Now I´m here (rock clásico y contundente de Brian May), Killer Queen (su primer gran éxito compuesto por Freddie Mercury y que alcanzó el puesto nº 2 en UK), Stone Cold Crazy (considerado como el primer tema Trash, compuesta en sus orígenes por Mercury cuando estaba en el grupo Wreckage, y versionada posteriormente por Metallica), In the Lap of The Gods (rock de estadio en su mejor vertiente), Dear Friends (una hermosa canción de cuna cantada y compuesta por May), Tenement Fuster (extraña pero maravillosa aportación del batería Roger Taylor), Bring back that LeRoy Brown (un estilo de “charlestón” años 30 compuesto por el cantante, donde Brian May toca el banjo-ukelele), esa especie de marcha fúnebre del guitarrista llamada She makes me (Stormtrooper in stilettos) o esa auténtica joya llamada Brighton Rock, donde Brian May deslumbra con su peculiar técnica de tocar la guitarra (suele tocar su Red Special, diseñada por él mismo, utilizando una moneda de seis peniques para obtener ese particular sonido) y sus numerosos efectos “delay”






en el que parecen estar sonando distintas guitarras dobladas. Sin ninguna duda, el disco preferido de quien ésto escribe, y que estuvieron presentando por primera vez en España el 13 de Diciembre de 1974 en el Palacio Municipal de Deportes de Barcelona (aunque en la entrada ponga Lérida). Por 200 pesetas podías ver al grupo del momento





Previamente, el 2 de diciembre, habían estado actuando en Munich junto con los Lynyrd Skynyrd, banda mítica del mejor Rock sureño que acababa de publicar su segundo LP



Tras concluir una extensa gira el 30 de abril de 1975 en Yokohama, Japón, decidieron tomarse un pequeño respiro, para volver a meterse en los estudios en verano de ese año. El gran esfuerzo, así como el magnífico resultado se pudo ver el 21 de Noviembre de 1975. A night at the Opera (su obra cumbre), vió la luz ese día.

Un gran trabajo que consigue aunar a la perfección las dos facetas que destacaban en sus dos anteriores LPs, enorme producción y un eclecticismo extremo. Aquí su abanico de posibilidades se abre por completo, y aparecen diversos estilos, una vez más, provocado por el hecho de que los 4 integrantes aportaran nuevas composiciones. Su ambición y posibilidades parecían infinitas. Al pop más sencillo y sofisticado de You´re my best friend (tema compuesto por el bajista John Deacon), al rock más directo y mordaz (Death on Two legs, dedicado por Mercury al anterior manager de la banda o Sweet Lady de Brian May), o a uno de mis temas preferidos del batería (I´m in love with my car y su pasión por los coches) se le añaden nuevas posibilidades sonoras. Y es que el country-folk (39´), el rock progresivo (The Prophet´s song), la música de cabaret (Lazing on a Sunday afternoon), la Ópera en su definición más estricta (Bohemian Rhapsody), la balada más preciosista (sonido de Harpa incluida con Love of my life ¿Nuevo homenaje a sus admirados Hermanos Marx?) y la música circense y el dixieland (Good Company) enriquecen sobremanera el catalogo del cuarteto británico. Si a eso le añadimos las numerosas posibilidades que se le abrían al poder utilizar distintos estudios de grabación de manera simultánea, gracias a la gran apuesta que hizo la discográfica por ellos, junto con el enorme talento e inspiración que poseían los integrantes de la banda, se entiende que el disco sea un trabajo tan rico en matices, y el LP más caro de la Historia del Rock en ese momento.

El perfecto ejemplo fue su single adelanto, Bohemian Rhapsody, tema compuesto por Mercury, publicado el 31 de octubre, y que el grupo tardó 4 semanas en terminar de grabar. Parece ser que conforme el cantante explicaba a los demás integrantes de la banda la estructura de la canción y su temática, éstos no daban crédito. No le fue nada fácil convencer al grupo ni a la discográfica de que ése iba a ser su single promocional, todo un “suicidio comercial”, una canción sin estribillo, con una estructura, duración y estilo que rompía los esquemas más convencionales. De hecho, no llegaron a convencer a la discográfica hasta que Freddie Mercury “filtró” una copia a un DJ conocido de Capital Radio. Sólo cuando el tema empezó a rotar con cierta asiduidad, la discográfica se convenció de que eso podía ser una “mina de oro”.





La jugada les salió perfecta, ya que la canción se convirtió en nº 1 durante 9 semanas consecutivas en UK, todo un record en la Historia del Rock y que le llevó con el tiempo a ser el tercer single británico más vendido de todos los tiempos. La dificultad de recrear el tema en directo, hizo que grabaran un video-clip que se utilizó para mandarlo de manera promocional a los distintos programas televisivos. No fue el primer video musical grabado por un grupo, pero el concepto de utilizarlo para promocionar su música sí que sería algo totalmente novedoso, ya que desde ese momento la música pasó de ser simplemente “oida” a empezar a ser “vista” en todos los hogares, sobre todo cuando a principios de los 80 empezaron a surgir cadenas televisivas (MTV) que proyectaban 24 horas ininterrumpidas de videos musicales. Todo un punto de inflexión en la Historia del Rock.

Tras la gira de este disco, que les llevó desde UK hasta Australia, Japón y EEUU, y tras su pertinente descanso, volverían a los estudios en verano de 1976 para grabar la “secuela” de A Night at the Opera. Este nuevo trabajo finalmente sería editado el 10 de diciembre de 1976 y llevaría por título A Day at the Races (otra emblemática película de los Hermanos Marx). Otro dardo en el centro de la diana, y otro número 1 que se abría con una “intro”, (que en realidad era el final de la última canción con el fin de dotar a ese trabajo de un un “efecto bucle”) y que estallaba de manera espectacular con el inmortal riff de Tie Your mother down, compuesta por Brian May en Tenerife mientras trabajaba en su Doctorado en Astronomía. Una canción capaz de resucitar a un muerto y que no faltaría en casi ninguno de sus conciertos, y una de las mejores composiciones del guitarrista.





Este disco contendría también momentos memorables, y como siempre, en piezas totalmente independientes unas de otras, pero en una estructura del L.P perfectamente estudiada. Temas lentos como You Take my breath away, canciones pop muy comerciales (Good old fashioned lover boy y You and I, una maravilla del bajista John Deacon), Somebody to love (con aires Soul y cierto deje Gospel en el uso de las voces), el rock más sencillo, primitivo y potente de White Man (tema que habla de la aniquilación de los pueblos nativos americanos a manos de los inmigrantes europeos), Teo Torriate (con un estribillo cantado en japonés como muestra de agradecimiento a sus fans nipones) o el melancólico corte Long away, cantado por el guitarrista…

Pero sobre todo, esa joya llamada Millionaire Waltz, llamada a ser la sucesora de Bohemian Rhapsody. Aunque no la publicaron como single, es una auténtica delicia poder escuchar ese perfecto híbrido entre Rock “estilo Led Zeppelín”, con unos juegos de voces como sólo ellos sabían hacer, filtrado por el Vals más clásico. Todo ello en una sola canción, y evidentemente, con unos cambios de registro absolutamente espectaculares. Lo dicho, una virguería de composición.

Volverían a la carretera para promocionar su disco con extensas giras por EEUU, Canadá y Europa, cerrándola con dos memorables conciertos el 6 y 7 de junio de 1977 en Earls Court, Londres.

En esa imparable carrera disco-gira-disco que les había convertido en una de las bandas más grandes del momento, volverían a recluirse en los estudios para grabar sus nuevas canciones. Rompiendo con la trayectoria de títulos cinéfilos, publicarían News of the World el 28 de octubre de 1977.






Es éste un disco bastante más sencillo en su composición, con temas como All dead, all dead, Sleeping on a sidewalk, My melancholy blues y dos de sus temas más universales, We will Rock you y We are the champions, con los que abrían el disco, y curiosamente, con los que cerrarían todos sus conciertos desde entonces. Estos dos temas (el primero de May y el segundo de Mercury), se han convertido en auténticos himnos de estadio. No existe ningún gran acontecimiento deportivo en el que no suenen. Y estaba claro, solo un grupo como ellos era capaz de componer uno de los temas más complejos de la Historia del Rock (Bohemian Rhapsody) y apenas año y medio después publicar la canción, probablemente, más sencilla (We will Rock you). Y lo más difícil, por supuesto consiguiendo que las dos sean auténticos éxitos mundiales. Quizás ése sea el principal logro del grupo británico.

Pero en el disco había mucho más. Dos extrañas aportaciones, Fight from the inside (compuesta por Roger Taylor) y Get Down, Make Love (del cantante y posteriormente versionada en 1989 por Nine inch Nails), dos de sus temas más potentes (It´s late y Sheer heart attack, ésta última, con un ritmo frenético y compuesta de nuevo por el batería como crítica a la emergente escena punk), y otros dos temas magistrales del bajista John Deacon, quien ya se había destapado como otro gran compositor y como seria alternativa a los otros dos principales songmakers del grupo. Who needs you y sobre todo Spread your wings, una canción muy positiva que habla sobre la superación de los malos momentos, y que se encuentran entre lo mejor del tímido bajista. Otro disco muy notable que cerraba una racha gloriosa en la, hasta entonces, inmaculada trayectoria del cuarteto.




Luego llegaría su fallido Jazz. Un disco que, personalmente, me parece de los más flojos de su carrera, y que casualmente no contiene ningún elemento al que hace referencia el título del disco. Con una portada que ya era todo un presagio, Jazz fue publicado el 10 de noviembre de 1978, y aunque contiene muy buenos momentos como Don´t stop me now (impagable el momento-homenaje en la película Shaun of the Dead), If you can´t beat them (otra del bajista), Let me entertain you o Dead on time, el disco no consigue despegar. Y es que el lastre de temas como Bycicle race (probablemente su peor single), los dos infumables temas de Mr. Taylor (More of the Jazz y Fun it), un tema como Mustapha o dos fallidas baladas como Jealousy o In only seven days es un gran escollo difícil de superar. De hecho fue su primer disco que no alcanzó el nº 1 desde Sheer Heart Attack.

Su nueva gira les traería otra vez a España. Casi 5 años desde su anterior visita, dieron tres conciertos en el Palacio de los Deportes de Barcelona el 19, 20 y 21 de febrero y uno en Madrid el 23 de febrero de 1979.





Seguramente el relativo poco éxito del disco hizo que se plantearan grabar y editar un disco doble en directo que tan de moda estaba en ese momento. El resultado fue Live Killers, un tremendo archivo histórico de lo que eran capaces de hacer en concierto. A pesar de no ser todas las canciones de un único show, sino de distintos conciertos de su gira europea de invierno de 1979, el resultado no se resiente lo más mínimo.





Con ese disco doble, y con la publicación de un nuevo single, esta vez acercándose al sonido estilo 50´s con Crazy little thing called love, ponían punto y final a su década más creativa e inspirada, la de los 70.












sábado, 19 de noviembre de 2011

Los Rotundos: Olor a Victoria!




Ayer por la noche tuve la suerte de poder asistir a algo “histórico”. No fue fácil la elección, ya que teníamos prevista una escapada a Elche para asistir a una fiesta especial tributo a una de nuestras bandas más queridas, Pearl Jam. El B-Side prometía una gran noche dedicada a la banda de Eddie Vedder con motivo de sus 20 años, y a toda esa escena que puso “patas arriba” la Industria musical.

Pero a lo que ibamos. Tuvimos que decidirnos. Y nos fuimos a la carretera de la Palma al 80´s (antiguo Tris Tras) a ver a Los Rotundos. La noche prometía. Buen ambiente, buenos precios, muchas caras conocidas, y sobre todo muy buena música, en una noche que se le dedicaba a la memoria del cantante y poeta Sergio Algora, líder de El Niño Gusano.

Abrieron la velada El Nuevo acelerador. No lo tuvieron fácil. Su propuesta era bastante arriesgada. Interpretar temas tan personales de la mítica banda aragonesa, a dúo y con la simple ayuda de voz y guitarra era complicado…y si en la presentación del grupo comentas que la música del “Niño Burbuja” te ha marcado tanto…es difícil terminar de conectar. También es cierto que el público tenía ganas de más tensión, electricidad y energía.

Tras el Nuevo Acelerador salieron The Blue Bananas. Era la segunda vez que los veía, y me gustaron. Primero tocaron temas del Niño Gusano, en los que se manejaron bastante bien, y luego, en una segunda tanda tras Los Rotundos, versiones de clásicos del Rock de todas las épocas (Dylan Stones, U2, Travelling Willburys, CCR, Depeche Mode…). Quizás era en los temas más directos y sencillos donde mejor se movían (Dead flowers, Angel of Harlem). Mención especial para una de mis canciones preferidas del repertorio de los Jayhawks, Bad time. La bordaron.



Pero lo mejor estaba aún por llegar. Sobre las 00.30 aprox. saldrían los Rotundos. Liderados por ese enorme guitarrista llamado Jose Moral y acompañados para la ocasión por Alejandro Saura y Alejandro Hermosilla a las voces, empezaron con varios temas del grupo homenajeado, con un gran resultado. Esa compenetración que consiguieron sobre todo con Alejandro Saura (sigue manteniendo una gran voz, por cierto) tiene mucho mérito e hicieron de esa parte del concierto algo bastante especial y divertido. Cierto es, también, que el batería que llevaban no era Gonzalo de la Rocha, el habitual del grupo. Pero su sustituto, Jose García (batería de River), supo suplirlo con bastante solvencia y efectividad. Y si tenemos en cuenta que había ensayado con los Rotundos apenas un par de veces, todavía le da mucho más mérito a lo que vivimos allí por la noche.

La energía que posteriormente desplegaron Los Rotundos fue sencillamente espectacular. Guiados por un bajo muy eficaz (Angel Galindo "Piña"), y liderados por un Jose Moral pletórico a la guitarra, la cosa era cuestión de tiempo. El derroche de pasión y sentimiento que le ponía este trío era, sencillamente para vivirlo. La electricidad se podía masticar en el ambiente. Su surf-rock instrumental y profundamente garajero convirtieron la noche en una experiencia muy distinta a casi cualquier concierto de Rock en el que haya estado. La distorsión sonaba a gloria.

Los que nos quedamos con ganas de más, tuvimos nuestro obsequio tras la improvisada jam de los Blue Bananas con los miembros de los demás grupos participantes (auténtico desparrame a altas horas de la noche donde las afluencias etílicas ya habían hecho su trabajo). Y aún hay más, el viernes que viene, día 25 de noviembre, a buen seguro la van a liar en la Matriz. No quiero ni imaginarme lo que se puede vivir allí. Como dijo Robert Duvall en Apocalypse Now “Amo el olor del napalm. Una vez durante doce horas bombardeamos una colina y cuando acabó todo, subí. No encontramos ni un cadáver de esos chinos. Que pestazo el de la gasolina quemada. Aquella colina olía a… a victoria”. Así nos sentimos casi todos los presentes. Efectívamente, era el olor a Victoria.

P.D: Nos vemos el viernes en la Matriz!